LA ORACIÓN DE LAS SIETE RAMAS

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LA ORACIÓN DE LAS SIETE RAMAS
LA ORACIÓN DE LAS SIETE RAMAS

La Oración de las siete ramas es una práctica fundamental en el budismo tibetano, pues recoge las siete intenciones principales: refugio, bodichita, confesión, regocijo, invitación a los Budas a no abandonar este plano y a predicar el Dharma, y dedicación del mérito. Esta Oración suele recitarse a diario:

 

“Me refugio en el Buda, el Dharma, y la Noble Asamblea

y engendro la aspiración pura de beneficiar a todos los seres.

Confieso mis faltas y compromisos violados,

y me deleito en la virtud de los santos y seres ordinarios.

Imploro a los Budas que permanezcan entre nosotros

manifestando la plenitud del Dharma,

y dedico todo mérito a la iluminación universal.”

 

Pasos a seguir para la práctica de las siete ramas

1.-Postración

Cuando hacemos la oración de las siete ramas, nos imaginamos las postraciones. En otras ocasiones, nos postramos físicamente, recitamos los versos (no importa en qué lengua se haga) y pensamos en las cualidades de las Tres Joyas como algo que deseamos alcanzar, como algo en que confiamos podemos alcanzar con bodichita, sobre la base de nuestra naturaleza búdica. En este sentido, arrojamos en esta dirección a nuestro discurso y a nuestra mente de la misma forma en la que lo hacemos con nuestro cuerpo. Imaginemos esto.

2.-Ofrendas

Cuando hacemos ofrendas, los temas principales son también el refugio y la bodichita. ¿Qué estamos dispuestos a dar para ser capaces de ir en esa dirección segura, para alcanzar la iluminación y para beneficiar a otros? Un tazón de agua no es muy significativo. El agua sólo está representando algo. Lo que estamos dispuestos a dar es a nosotros mismos. Deseamos dar nuestro tiempo, nuestra energía, todo nuestro esfuerzo, nuestro corazón, para ir en esa dirección de trabajar con nosotros mismos para ayudar más y más a los otros.

Esto puede hacerse de manera elaborada o simple. Con frecuencia, ofrecemos siete tazones de agua. Estos pueden representar las siete partes de esta práctica de las siete ramas. En otro nivel tenemos lo que se llaman ofrendas externas, que son ofrendas de agua, flores, incienso, etc.

3.-Admitir abiertamente nuestros errores y limitaciones

La tercer rama de la práctica es usualmente traducida como “confesión”. Pero esto trae asociaciones innecesarias y quizás confusas con otros sistemas de pensamiento no budistas. En lugar de ello, admitimos abiertamente que no siempre somos capaces de ayudar a los otros; algunas veces somos flojos, estamos distraídos, nos portamos egoístas y demás. En el contexto del karma, admitimos que en algunas ocasiones hemos actuado en forma muy destructiva, pero nos arrepentimos y realmente desearíamos no ser así. No es que debamos sentirnos culpables, sino que realmente no deseamos ya ser así. Esto es muy diferente a sentir culpa.

4.-Regocijarse

La cuarta rama es regocijarse. Considero que es muy importante para nosotros como occidentales cambiar el orden en este punto. Usualmente, primero nos regocijamos en los budas y luego lo demás. Me parece que para nosotros, como muchos en general tenemos problemas de baja autoestima después de señalar nuestras limitaciones, necesitamos regocijarnos primero en nuestras cualidades. Acabamos de admitir que algunas veces actuamos destructiva y egoístamente, pero otras veces también actuamos constructivamente. Necesitamos reafirmar y regocijarnos en todo lo positivo y constructivo que alguna vez hayamos hecho. En un nivel más básico, todos tenemos la naturaleza búdica, lo que significa que todos tenemos la habilidad de ser de utilidad, de ser compasivos, de ser comprensivos. Esto es fantástico. ¡Es maravilloso! Es sobre esta base que podemos crecer y convertirnos en budas, a través de las cosas positivas y constructivas que hacemos. Es importante sentirnos bien con nosotros mismos y tener confianza en nuestras habilidades después de admitir nuestras limitaciones.

5.-Solicitar las enseñanzas

La siguiente rama es solicitar enseñanzas. Usualmente se le llama “poner en marcha la rueda del Darma”, pero eso suena un poco abstracto. Estamos tan agradecidos por las enseñanzas de los budas que ahora decimos: “¡Por favor enséñenme! ¡Quiero aprender! ¡Soy totalmente receptivo!” Podemos hacerlo antes de entrar a una clase, antes de meditar, o antes de estudiar un texto de Darma en casa. Al hacer esta petición no le estamos pidiendo a alguien que nos garantice algo, es una manera de inspirarnos. Queremos obtener algo, aprender algo.

6.-Suplicar a los maestros que no se vayan

La sexta rama es suplicar a los maestros que no entren en parinirvana, lo cual significa que no se vayan. ¿Qué significa esto a un nivel práctico? Se le está diciendo a los budas y a los maestros: “Es en serio. No se vayan. Enséñenme todo lo necesario para mi iluminación. Quiero recorrer el camino completo. No me dejen a la mitad”. Este es el asunto principal: realmente vamos a hacer esto, no importa cuánto tiempo nos tome o cuántas vidas nos tome.

7.-Dedicatoria

El paso final es la dedicatoria, es el paso más importante de todos. Dedicamos la energía positiva y la conciencia profunda que se haya generado con esta práctica a que tanto nosotros como todos los demás alcancemos la iluminación en beneficio de todos los seres.

 

Namasté.

 

 

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