KUMARI: LA DAKINI DE LA SABIDURÍA

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KUMARI: LA DAKINI DE LA SABIDURÍA
KUMARI: LA DAKINI DE LA SABIDURÍA

Las dakinis son unas figuras femeninas muy importantes en la tradición budista tibetana. En este post os enseñamos quién es una de estas dakinis, Kumari.

Cuando el gran yogui Padmasambhava a quien los tibetanos llaman Gurú Rimpoché, “el precioso maestro”, emprende su viaje espiritual, viaja de un lugar a otro solicitando enseñanzas de yoguis y yoguinis. Guiado por visiones y sueños, su viaje le lleva a bosques solitarios poblados de fieras salvajes, a lagos envenenados con islas fortificadas, y a los cementerios. Dondequiera que vaya, hace milagros, recibe iniciaciones y madura sus propias habilidades para beneficiar a los demás.

Cuando oye hablar de la suprema reina de todas las dakinis, la yoguini sumamente realizada a quien se denomina Sabiduría Secreta, viaja al cementerio del Bosquecillo de Sándalo y llega hasta las puertas de la morada de la reina: el Palacio de la Calaveras.

Padmasambhava intenta hacer llegar una petición a la reina mediante su doncella Kumari, pero la joven le ignora, y continúa portando agua en grandes vasijas de bronce que penden de un pesado yugo que se apoya sobre sus hombros. Cuando insiste en su demanda, Kumari continúa con su trabajo silenciosamente.

El gran yogui se impacienta y, mediante sus poderes yóguicos, clava mágicamente las pesadas vasijas al suelo. Por mucho que lo intenta, Kumari no puede levantarlas.

Quitándose de sus hombros el yugo y las cuerdas, se acerca hasta Padmasambhava exclamando: “Has desarrollado grandes poderes yóguicos. ¿Qué hay de los míos, gran señor?”. Y dicho esto, toma un centelleante cuchillo de cristal de la faja que rodea su cintura y abre el centro de su corazón, revelando el vívido y vasto espacio interior de su cuerpo. Su interior muestra a Gurú Rimpoché el mandala de deidades de los tantras interiores: cuarenta y dos deidades apacibles se manifestaban en su torso superior y su cabeza, y cincuenta y ocho deidades airadas moraban en su torso inferior.

Avergonzado por no haberse dado cuenta de con quién estaba tratando, Gurú Rimpoché se postra ante ella y renueva humildemente su petición de enseñanzas. Como respuesta, ella le ofrece su respeto y añade: “Yo no soy más que una doncella” y le acompaña hasta la reina Sabiduría Secreta.

Esta simple doncella es una mensajera de su género, la dakini en el budismo tibetano. Como puede apreciarse por su nombre, Kumari, “hermosa joven, la princesa de la coronilla”, puede ser modesta en su conducta, pero es regia e imperativa en su comprensión de la naturaleza de la realidad. Como muchas dakinis, enseña directamente, no a través de las palabras sino de las acciones.

Específicamente, enseña con su cuerpo, abriendo con su cuchillo su corazón para revelar su sabiduría. No guarda nada para ella, compartiendo su naturaleza con el propio Gurú Rimpoché. Kumari demuestra que su cuerpo no es tal como aparece. Mientras que ella puede ser joven, grácil y bien parecida, el objeto del deseo, muestra que su cuerpo está vacío y es tan vasto como el espacio sin límite; en su corazón se revela la naturaleza última de la realidad. Y dentro de su apertura se hallan todos los fenómenos, todas las percepciones sensoriales, emociones, pensamientos y cogniciones, como un mandala de deidades dispuestas en el vívido esplendor de sus atuendos, ornamentos y joyas, con aspectos tanto apacibles como airados.

Al mirar en el interior del centro de su corazón, el practicante está mirando en un espejo, viendo la mente y el mundo entero en una perspectiva dramáticamente distinta. No es posible experimentar dicha visión sin ser transformado.

 

En el budismo tibetano, Kumari representa la clase más significativa de figuras femeninas iluminadas: la dakini de sabiduría. En la literatura y la tradición yóguicas, ella y sus hermanas aparecen ante los practicantes, hombres y mujeres por igual, durante los rituales y durante el retiro para dar enseñanza, dirección y desafíos en la práctica de la meditación. Según la tradición tibetana, como mujer, ella tiene el poder extraordinario de transformar al practicante y de conferir poder.

Su poder proviene de su linaje de realización, representando la naturaleza iluminada de la mente de los yoguis y las yoguinis. Su mente es la expresión de la esencia de la conciencia prístina, el estado despierto fundamental inherente pero no descubierto de todos los seres. Su cuerpo femenino vibra de vitalidad, singularmente portando y dando a luz a esa sabiduría prístina.

 

Aun así, al principio, Gurú Rimpoché, considerado como el segundo Buda y conocido por su infalible omnisciencia y medios hábiles sofisticados, no la reconoce. ¿Qué significa esto? La biografía del gran maestro es, en tibetano, una historia de liberación (namthar) que describe el viaje espiritual interior a la Iluminación.

Los acontecimientos en esta biografía no son hechos reales en el sentido occidental. Trazan de manera mítica, simbólica y visionaria la transformación de la mente convencional en consciencia despierta.

En la tradición budista mahayana, esta biografía y otras similares son apreciados anteproyectos para el viaje espiritual de todo practicante.

 

Texto extraído del libro “El cálido aliento de la dakini” de Judith Simmer-Brown

 

Namasté.

 

 

 

 

 

 

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