Hábitos alimentarios

Los hábitos del alma, son ciertamente más definitorios que los del vestir. Una personalidad bien definida se forja a base de hábitos y vale lo que valen éstos. Todos podemos llegar a ser lo que queramos: sabios o estúpidos.

A veces un solo acto, acaba con nuestra libertad. Por ejemplo, tirarse por la ventana de un vigésimo piso o tomar un plato de setas venenosas.

Otros actos, nos deterioran más despacio, pero inexorablemente. Por ejemplo, comer alimentos que nos causan la dolencia. Poco a poco, van deteriorando nuestro cuerpo y llevándonos un poco mas cerca de la temida mas allá.
Podemos volver a ganarle ventaja, cambiando nuestros hábitos alimenticios, sobre todo cuando sabemos que tenemos alguna dolencia causada precisamente, por la mala gestión de nuestra alimentación.

Os proponemos desde aquí una serie de hábitos para una buena alimentación, basado en el Ayurveda, que os reportará mucha bienestar (solo con leerlo) y con ello se previenen también molestias como flatulencia, estreñimiento, acidez, ardor de estómago, gastritis, úlceras gástricas y hemorroides, acné, psoriasis, neurodermitis, eccemas… Si a estos hábitos se le aporta una alimentación equilibrada se le añadiría la prevención de: colesterol elevado, glucosa (diabetes), hipertensión arterial, ácido úrico (hiperuricemia), etc.

• Tenga en cuenta que unos hábitos de alimentación incorrectos y poco sanos crean apetencias falsas. Por ello, compruebe sus hábitos de comida.
• Si no siente hambre, no coma.
• Sentir mucha hambre (no apetito) es señal de que su cuerpo quiere alimentos.
• A la misma hora de siempre, pero evite las prisas.

• La comida principal ha de tomarse al mediodía, entre las doce y la una, cuando la capacidad digestiva es mayor. Por las noches tome solamente comidas ligeras.
• Por las noches, evite productos lácteos ácidos, proteínas animales y alimentos crudos, ya que son difíciles de digerir.
• Coma sentado.
• No trabaje, lea o vea la televisión mientras come.

• Coma en una atmósfera tranquila y agradable.
• Otorgue siempre importancia a la comida apetitosa y no olvide que también se come con los ojos.
• Utilice preferentemente productos de temporada.

• La 2/3 partes de estos productos han de comerse calientes y acabados de cocinar; el otro tercio debe consistir en comida fría, como por ejemplo ensaladas. Los alimentos calientes (no recalentados) son más fáciles de digerir que los alimentos fríos y crudos. Las comidas son todavía más provechosas cuando están condimentadas y contienen un poco de ghee (mantequilla clarificada).

• Puede beber agua o zumo durante las comidas, pero las bebidas no deben estar muy frías, ya que esto debilita la capacidad de digestión. Es ideal, en el caso de que beba agua caliente durante las comidas, añadirle un poco de jengibre.
• Concéntrese sólo en lo que está comiendo.

• Mastique bien la comida.
• Coma ¾ partes de su capacidad total.
• Deje de comer cuando se sienta saciado pero no lleno.

• Después de las comidas debe tomarse siempre un par de minutos para descansar y relajarse, antes de comenzar de nuevo con sus actividades.
• Deje pasar de tres a seis horas entre las comidas (para que finalice la digestión completamente).