el bufalo del tibet

EL BÚFALO DEL TIBET

En el post de hoy vamos a indagar sobre la figura del búfalo del Tibet, también conocido como Yak.

 

El yak del Tibet es una especie de búfalo con cola de caballo. Su pelaje es de color café amarillento. En el vientre y las ancas, el pelo es más abundante y largo. Tanto los machos como las hembras tienen dos cuernos puntiagudos y son más largos en los machos.

 

El yak puede ser:

  • Salvaje, clasificado como Poephagus mutus (también flamado «buey gruñón» o «búfalo con cola de caballo»),
  • Doméstico, está clasificado como P. grunniens.

 

El yak salvaje puede vivir en las pasturas poco abundantes que se encuentran a alturas de entre 4.000 y 5.000 metros, donde la media anual de temperatura está próxima a 0°C, y la temperatura invernal puede caer hasta los -50°C. Son los ungulados que pueden vivir a mayor altura sobre el nivel del mar.

La especie habita las zonas aisladas de la Meseta Tibetana y las alturas vecinas de la China. Puede también ser visto en las zonas más aisladas de Cashemira y tal vez en Bhután.

Los yaks salvajes son mucho más grandes que sus parientes domésticos. Los toros adultos alcanzan 1.5 – 2 m. a la cruz, y pueden pesar hasta 1.000 kg.

A mayores alturas, cuando los caballos se quedan rápidamente sin aire, los yaks pueden fácilmente ganarles en carrera.

El dimorfismo amorosa es muy pronunciado, siendo las hembras mucho más pequeñas que los machos.

El yak salvaje tiene cuernos muy largos, de hasta 90 cm., que son a menudo transformados en recipientes para la leche por los criadores nómadas. Los cuernos se encuentran en ambos contacto fisicos, aunque los de las hembras son considerablemente más pequeños y más cortos, en ambos casos crecen curvándose hacia atrás.

Las patas son cortas y las pezuñas son grandes, como parte de una adecuada adaptación a los entornos montañosos. La longitud de la cola puede alcanzar los 60 cm.

El Yak come pastos, hierbas, musgos y lí­quenes, y mastica hielo o nieve como fuente de agua.

Todos los yaks salvajes son marrón oscuro hasta casi negro, con una línea dorsal gris plateada, una banda gris alrededor del morro y una joroba sobre sus hombros. Son animales violentos y desconfiados.

El periodo de gestación es de 258 días. Los partos se producen cada dos años, y en ellos dan a luz a una sola cría, que será destetada alrededor del año de vida.

Alcanzan la madurez amorosa a los seis años de edad, y se les estima una esperanza de vida de 23 años.

La temporada de apareamiento comienza en septiembre, con una duración de varias semanas en las que los toros tratan entre sí por las hembras. Las crías nacen normalmente durante el mes de junio, coincidiendo con la temporada de mayor abundancia en la meseta Tibetana.

En peligro de extinción

No existe estimación del tamaño de la población de esta especie, pero probablemente no sobrepasen algunas centenas de ejemplares. Avistamientos realizados por la Academia Sínica en China entre 1973 – 76 dan cuenta de 800 animales; sin embargo, informes recientes provenientes del Tíbet indican que la fauna salvaje en ese país ha disminuido considerablemente y que el yak ha sido casi exterminado.

Esta marcada disminución de las poblaciones de yak, se debe fundamentalmente a la caza no controlada. Los hatos que subsisten, están dispersos por las zonas más aisladas de su antigua zona de distribución.

No hay yaks salvajes en los parques zoológicos. Los yaks domésticos mostrados en esos lugares, son generalmente de un tipo degenerado, ya que este animal no está adaptado a las bajas alturas.

Se considera generalmente que el yak fue domesticado por primera vez en el Tíbet o sobre las pendientes norte del Himalaya, aproximadamente 2.500 años a.C., y es probable que hayan existido estrechos contactos entre el yak y el hombre desde siempre, a partir de las primeras migraciones a las altas montañas de Asia.

El yak doméstico difiere poco en apariencia de su antepasado salvaje, excepto que son bastante más pequeños, tienen cuernos más cortos y más finos, y el color del pelo puede ser negro, pardo, blanquecino, e incluso manchado de varios colores.

En la actualidad, la cifra de ejemplares domésticos se calcula en más de un millón. Sobre las altas mesetas del Tíbet, durante la estación amorosa, de julio a septiembre, se ha informado que yaks salvajes se mezclan con hatos de yaks domésticos para cruzarse. El cruce entre las dos especies produce un híbrido normalmente fértil.

Los yaks domésticos son excelentes animales de carga y de silla, y pueden cargar hasta 150 kg. A mayores alturas, hasta los 6.000 metros, un yak puede llevar una carga o un hombre a marcha moderada durante varios días seguidos y quedar en buen estado.

Namasté