EL ASPECTO DE BUDA

EL ASPECTO DE BUDA

Esto es algo que tenemos bastante asumido, Buda es un hombre guapo, estiloso y elegante, pero ¿fue realmente así? ¿Cómo hemos llegado a esta conclusión física?

Evidentemente, no sabemos con seguridad cuál era la apariencia física de Buda; pero lo que sí podemos saber es que las referencias gráficas que tenemos no son la mejor pista. ¿Por qué? Piensa en la primera imagen que se te venga a la cabeza de Buda y observa si hay algo que os recuerda al arte griego… Desde nuestra macro-conectividad, tendemos a pensar en civilizaciones pasadas como aisladas las unas de las otras, con contactos ocasionales y separadas por distancias lentas de cubrir; pero las ideas transitaban en el pasado con más fluidez de la que quizás imaginamos, y la interacción entre India y Grecia es sorprendente.

Como muchos sabréis, Alejandro Magno llegó al subcontinente indio, en el que siguió habiendo durante siglos una región controlado por los griegos en el noroeste. Con él también fue el filósofo Pirrón de Elis, que al volver a Grecia estableció la escuela escéptica, con muchos puntos en común con el budismo. En el canon pali hay un libro tardío flamado Milinda pañha (‘Las preguntas del rey Milinda’) que recoge las conversaciones entre un monje budista flamado Nagasena y el rey indogriego Menandro. Menos conocida es una ocasión en el Majjhima Nikāya, la colección de discursos medios del Buda, en que se menciona a los Yonas (seguramente derivado pali de la región de Jonia) como ejemplo de sociedad en la que sólo hay amos y esclavos y los papeles pueden cambiar. El Buda usa ese ejemplo para deslegitimar la idea de que las cuatro clases sociales rígidas impuestas por los brahmanes son la única opción, y proclama que tal división es un invento humano y no un designio de Dios (Brahma).

Pero lo que se cuenta poco, aunque es sabido y resabido, es que a los griegos les debemos la imagen del Buda. Y con esto no quiero decir que la imagen que conocemos hoy en día esté influida por el arte griego, no. Quiero decir que ellos fueron los primeros en representarle y se inventaron el aspecto de Buda.

Es probable que, por cuestiones culturales, las comunidades griegas de la India que se convirtieron al budismo no concibieran la ausencia de representación antropomórfica del personaje al que debían respeto. Sea por los motivos que fuera, se inventaron su imagen y la modelaron a partir del dios Apolo. En las estatuas del estilo de Gandhara, uno puede apreciar la influencia de las proporciones helenísticas, la toga greco-romana, e incluso el pelo.

¿Pero cómo era realmente el Buda? La clásica descripción de las 32 marcas físicas de un Buda es en ocasiones ridícula y no-humana. Entre los elementos razonables, se menciona el pelo rizado que todos conocemos, aunque no se especifica si se refiere al de la cabeza o al bello corporal, ni si los Budas lo llevaban largo o, como muestran las estatuas, corto. En cambio, son varias las ocasiones en el canon pali que nos hacen pensar que, a diferencia de la imagen a la que estamos acostumbrados, el Buda iba con el pelo rapado como todos los demás renunciantes. En el Dhatuvibhanga Sutta vemos cómo un hombre flamado Pukkusāti confunde al Buda por un monje cualquiera, lo que sugiere que visualmente no se le distinguía; y a lo largo del canon tanto el Buda como sus seguidores son descritos despectivamente con el término muṇḍaka, ‘cabeza afeitada’ o ‘calvito.’ De hecho, como relata el Ambhaṭṭa Sutta un bramán no sólo llamó ‘calvito’ al Buda sino también ‘negro’ como los de clases vasallas, quizás haciendo referencia a la población indígena a la que es probable que Gautama perteneciera (un dato que apoya esta teoría es que el pueblo de los Sakya seguía costumbres matrimoniales dravídicas y no arias).

Si alguien ha ido al norte de la India o al Nepal habrá observado que a menudo existen diferencias físicas entre los de castas altas y los de castas bajas (y originarios del sur de la India). Los primeros suelen ser más altos, de piel más clara y nariz afilada, mientras los segundos de piel más oscura y nariz más chata. Pero, nunca hemos imaginado que el Buda fuera de este último tipo ¿verdad? Seguramente, como Justin Whistaker sugiere en un articulo, habremos imaginado antes a Keanu Reeves en la película “el pequeño buda”.

 

Volviendo a lo griego, estos representaban a Buda como si fuese otro Hércules. Pero entonces, antes de ellos, ¿cómo se representaba al Buda? ¿O es que no se representaba? La respuesta es un sí y un no a la vez. No se le representaba en forma humana sino que se le aludía con símbolos como el árbol bodhi, un asiento vacío, la rueda del dharma o unas huellas. Es lo que se conoce como representación anicónica. Tradiciones posteriores han encontrado otros símbolos de un ser despierto, como una vela, porque al dar luz y calor se desintegra, da de sí. Si entendemos lo que significa el Buda, o el estar despiertos, encontraremos símbolos en las más pequeñas cosas.

Namasté.